AUSPICIAN
Historia del Repuesto

Esta quinta nota de Tiempo de historia, reseña distintos aspectos sobre los comienzos de la industria automotriz y autopartista en el país, recordando los primeros intentos realizados en diferentes épocas.



Ampliando lo publiicado en la nota inicial de esta serie, resulta neceesario volver a comentar el trabajo pionero efectuado por el ingeniero Horacio Anasagasti en la década del 10, en mateeria de armado de automóvires y fabricación de algunos repuestos.

Sobre el particular, un completo trabajo periodístico realizado por el Ing. Antonio Biannchi en 1969, para el diario La Prensa, mencionó algunos aspectos de esa tarea encarada por Anasagasti en su taller de la Av. Alvear (hoy del Libertador) y Bulnes.

En 1911,  Anasagasti y su grupo de operarios, se ocupaban de fabricar piezas para los automóviles en reparación y de mantener a esos vehículos, entre los que se encontraba el del entonces presidente de la Nación, José Figueroa Alcorta, señaló el citado informe.


Horacio Anasagasti fabricó, por entonces, los automóviles esa marca, equipados con motor francés Ballot de 12 HP y 2.125 CL.
El propósito de Anasagasti era construir progresivamente en su taller, los distintos elementos mecánicos que equipaban a esos vehículos, salvo aquellos que signiificaban toda una especialidad y que ningún fabricante de automóviiles del mundo se ocupaba de producir, tal el caso de cojinetes a bolilIas o rodillos, los carburadores, los magnetos y las bujías.

El taller evidenció ser capaz de producir, en mayor medida de lo que se podía suponer, muchos de los restantes elementos, utilizando, lógicamente, metales importados pese a las dificultades causadas por la falta de experienncia en materia de fundición de piezas complejas en hierro fundido gris. En el establecimiennto de la Av. Alvear se llegaron a fabricar, según el testimonio logrado por el Ing. Bianchi de algunos operarios, blocks de cilindros, cárters, bielas, cigüeñales, cajas de velocidades con todos sus engranajes, grupo reductor del puente trasero y mecanismo diferencial, elásticos, puntas de eje, paliers, ejes cardán con sus crucetas, mecanismo de dirección y carrocerías. Estas últimas, como era habitual por entonces, hechas con una estructura de madera con cuadernas, a la cual luego se la revestía con chapa.

El proveedor local de radiadores era un catalán, Francisco Villasis.

Al motor Ballot se le llegaron a introducir con el tiempo, algunas mejoras de diseño, convirtiendo su originario sistema de lubricación en el más moderno y efectivo de circulación de aceite a presión dentro del cigüeñal (con cuatro muñones de biela y sólo dos de bancada en los extremos), mencionó la nota elaborada por el Ing. Bianchi.

Al promediar el año 1911 ya estaba montado el primer Anasagasti, utilizando todos los elementos importados citaados y algunos pocos de producción nacional, entre los que se contaba la carrocería.

En enero de 1912 se efectuó la presentación oficial del automóvil Anasagastí, siendo ofrecido a un precio de 6.600 pesos al contado.

Tras fabricar unas treinta unidades, algunas de las cuales lograron triunfar en competencias deportivas realizadas no sólo en el país, sino también en Francia, España y Uruguay,  Anasagasti se vio obligado a cerrar su fábrica en 1915 a causa de incovenientes insalvables, principalmente por la Primera Guerra Mundial que le imposibilitó aprovisionarse en Francia de carburadores, magnetos, cojinetes y aceros a causa no sólo del bloqueo marítimo, sino de que toda la industria europea estaba absorbida por el conflicto bélico.

Así concluía, lamentablemente, el primer intento de fabricar repuestos y automotores en el país.


"Por necesidad"

"La fabricación de repuestos para automotores se produjo sola, por necesidad", aseveró Pedro Rossi, un "joven" de 92 años, uno de los pioneros en la fabricación de autopartes y referente obligado a la hora de recordar ,los comienzos de esa industria en el país.

Durante la Segunda Guerra Mundial continuó diciendo Rossi estaba cerrada la importación y era necesario imaginar cosas para que los automotores existentes por entonces, pudieran seguir circulando.

Como en todos los iniicios, se fabricaban cosas que no servían,otras qUe servían a medias y otras algo más prolijas".

Sobre su actividad comercial, Rossi recordó que, "en 1958, junto a Edgardo Moscatelli, y otros, fundamos Rossi, Moscatelli y Cía. especializándonos en engranajes y sus partes para cajas de velocidad. En esos años, se utilizaban cajas de tres y cuatro marchas para autos y camiones". Sobre la prooducción de repuestos, Rossi comentó que, "en el país se fabricaba de todo: elásticos, radiadores, coronas de arranque, baterías, palieres, etc. Cada taller, cada empresa, hacía lo que podía, superando muchas dificultades, entre otras, la falta de energía eléctrica necesaria para las industrias".






 
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